Histórico y nuevo escenario productivo

Columna para El Mercurio de Antofagasta, Fernando Cortez Guerra, gerente general AIA.

El inicio del proyecto eólico Horizonte en Taltal, después de haber sido aprobado por la Comisión de Evaluación Ambiental Regional de nuestra región es un hito clave en el proceso de consolidación de nuestra región como líder en energías renovables y en la alianza virtuosa con minería verde y recursos hídricos desalados. Este parque eólico tendrá una potencia instalada de 778 MW y será el parque eólico de mayor capacidad de Chile y América Latina. Esta cifra significa más de dos veces la potencia instalada de los parques eólicos que hoy operan en la Región de Antofagasta y, tal como lo destacó el Presidente del Directorio de Colbún, “una vez completado el proyecto, Horizonte entregará energía equivalente al consumo de más de 700 mil hogares, evitando la emisión de 1.200.000 mil toneladas de CO2 al año, lo que equivale a sacar de circulación cerca de 300 mil automóviles”.

Horizonte viene a sumarse a Cerro Dominador y a las otras 23 generadoras renovables que se encuentran operando en nuestra región y los 19 proyectos en construcción tanto en solar, geotérmica y eólica. A esto debemos adicionar, los 38 proyectos que se encuentran en etapa de evaluación. Es importante destacar que este desarrollo productivo energético se distribuye territorialmente en Calama, Sierra Gorda, Taltal, Antofagasta, Tocopilla, María Elena, Mejillones y Ollague; es decir, prácticamente en todas las comunas de la región.

De la mano de la inversión, nuestra región emerge y se proyecta a nivel nacional y mundial como un ícono en su aporte a las energías limpias, hidrógeno y minería verde, electro movilidad y desalación de agua de mar para consumo humano e industrial. Sin lugar dudas, se va consolidando un histórico escenario económico con nuevas oportunidades y desafíos estratégicos productivos y sociales, sustentables y sostenibles.

En el lanzamiento de Horizonte hubo consenso entre las autoridades y la empresa en que estos proyectos deben crear valor compartido comprometiéndose con un desarrollo comunitario integral. Concretamente, esto significa aporte a la educación y contratación de mano de obra local, contratación y desarrollo de empresas proveedoras locales, pago oportuno a los proveedores, integración con universidades regionales, patrimonio arqueológico y desarrollo ambiental, suelo fiscal para el desarrollo de las empresas proveedoras pymes, inversión pública que acompañe a la inversión privada.

Como región, tenemos el desafío de transformar esta oportunidad estratégica en un proceso inversional virtuoso en lo económico, social, ambiental, tecnológico, educativo, social, en suma, para el desarrollo sustentable y sostenible de nuestro territorio y comunidad. Más inversión y más valor compartido para un desarrollo sustentable y sostenible.